miércoles 24 abril 2024

Elecciones en Estados Unidos: Lo que está en juego

por María Cristina Rosas

El día de hoy se celebran elecciones intermedias en Estados Unidos, mismas que constituyen un evento de la mayor importancia, aun cuando, tradicionalmente, la afluencia de los votantes suele ser menor que en los comicios presidenciales. A pesar de ello, unos 14 millones de votos anticipados ya han sido emitidos por el electorado, lo cual augura una participación importante. Al margen del fantasma del abstencionismo, lo que está en juego es el presente y futuro de la democracia liberal, esa de la que Estados Unidos hasta la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, era su principal artífice y elemento central en su excepcionalidad. 

Pero antes de continuar, es menester echar un vistazo a lo que convoca a la población mayor de 18 años a las urnas. Para comenzar, es ya casi un mantra que el Presidente y el partido al que representa, experimenta una debacle en las elecciones intermedias. En este caso también es importante apuntar que la popularidad del mandatario estadunidense en turno se recuperó tras las cifras mostradas en julio pasado cuando rondaba el 36 por ciento de aprobación frente a un 45 por ciento en septiembre y un 42. 3 por ciento en la actualidad, gracias a las medidas legislativas adoptadas para reducir la inflación y el precio de los medicamentos al igual que las acciones para invertir en la mitigación del cambio climático. Estas medidas rindieron frutos y gustaron a la población y dieron un poco de oxígeno al Presidente.

Biden ha debido lidiar con el incremento en los precios de los combustibles, la inflación y el aumento del costo de vida, lo que le había venido pasando factura. Su recuperación en las preferencias de cara a las elecciones de hoy, sin embargo, no garantiza que todo será miel sobre hojuelas para el veterano demócrata. De hecho, estas elecciones intermedias constituyen una suerte de referéndum sobre lo que han sido los dos años de gobierno de Biden.

Para empezar, en los comicios de hoy se renovará la Cámara de Representantes en su totalidad al igual que una tercera parte del Senado. 36 de los 50 estados de la unión elegirán gobernador. En algunos de los estados se votará también respecto a la legalización de la mariguana, el aborto, y en California sobre la implantación de un impuesto a las personas que perciban ingresos por arriba de los 2 millones de dólares, al igual que sobre la prohibición de la venta de productos de tabaco de sabores. 

Si bien tomará varios días conocer el resultado definitivo de las elecciones de hoy -por los votos anticipados y por correo, entre otras razones-, el saldo será esencial para la segunda parte de la administración de Joe Biden; los comicios presidenciales de 2024; el trumpismo; el propio Donald Trump -quien señaló que el próximo 15 de noviembre “hará un anuncio importante”-; las percepciones del electorado sobre la justicia, la equidad, el progreso social, etcétera. 

Los pronósticos son reservados, especialmente por los fallos que han mostrado las encuestas en comicios como los de Brasil -donde se vaticinaba un triunfo de Lula Da Silva por más de 10 puntos porcentuales sobre su rival Jair Bolsonaro, siendo el saldo final en segunda vuelta favorable sí a Lula pero por una ventaja muy pequeña sobre el todavía presidente brasileño. Pifias de las encuestadoras aparte, los escenarios auguran que los republicanos se impondrán en la Cámara de Representantes, en tanto en el Senado podría producirse un “empate técnico” que favorecería a Biden dado que a esa soberanía la encabeza la Vicepresidenta Kamala Harris, quien podría desempatar cualquier decisión con su voto. Con todo, hay razones para suponer que los republicanos también podrían imponerse en la cámara alta, lo cual le pondría muy difíciles las cosas a Biden, considerando que temas torales como nombramientos de su gabinete, el presupuesto, la política migratoria, la agenda ambiental, etcétera, podrían empantanarse en el legislativo. En otro orden de ideas, en términos de las gubernaturas Estados Unidos tiende a pintarse de azul y es de destacar que hay estados donde Biden obtuvo la victoria en 2020 pero que ahora se han volcado a favor de los republicanos, como ocurre en Georgia.

En el tema de las gubernaturas se encuentra posiblemente la llave de quienes contenderán por la presidencia en 2024. Es el caso del republicano gobernador texano Greg Abbott, quien tiene una ventaja de más de 10 puntos sobre su rival demócrata Beto O’Rourke. Abbott, de línea dura, es un personaje que favorece la línea dura en materia migratoria, el combate del tráfico de estupefacientes, en especial del fentanilo -de cuyo ingreso a EEUU culpa a México-; postula que los cárteles de la droga deben ser considerados como terroristas; está a favor de las energías “sucias” y de reducir los impuestos. El contraste es California, donde el demócrata Gavin Newsom encabeza las preferencias electorales en un 60. 6 por ciento frente al republicano Brian Dahle. Newsom postula una visión de seguridad humana en materia migratoria; la defensa de los derechos civiles, la protección ambiental; la educación; el control de armas y la regulación de la mariguana. 

Hay también otros estados que tienen una relación estrecha con México donde los resultados de los comicios de hoy serán de especial relevancia para el país, por ejemplo, Michigan, donde lidera las preferencias la demócrata Gretchen Whitmer con 51. 9 por ciento -favorable a invertir en infraestructura, apoyar a las pequeñas empresas, desarrollar la industria de semiconductores, proveer agua potable limpia e invertir en educación- frente a la republicana Tudor Dixon con 44. 8 por ciento; Illinois, donde el demócrata JB Pritzker -a favor de impulsar las energías limpias, invertir en innovación tecnológica, mejorar la infraestructura, desarrollar una estrategia integral en materia de seguridad y proveer de servicios de salud de calidad y asequibles a la población- muestra una preferencia del electorado a razón del 57. 3 por ciento frente al republicano Darren Bailey, con 40. 4 por ciento; Arizona donde todo apunta a que la republicana Kari Lake -quien postula asegurar la frontera; la desgravación fiscal sobre el alquiler y los comestibles, inversión en agua y desalinización y proteger el derecho de la población a portar armas- será la próxima gobernadora al tener 50. 8 por ciento de la intención de voto frente a la demócrata Katie Hobbs con 49. 2 por ciento. 

Como ya ha sido el caso en elecciones previas, la economía es el tema número uno en las preocupaciones del electorado. It’s the economy stupid! Bien. Pero para Biden, es muy importante además salvaguardar a la democracia y sus instituciones frente a hechos tan oprobiosos como el asalto al Capitolio del 6 de enero del año pasado. No se descarta que el enorme daño a las instituciones que legó Trump al país de las barras y las estrellas pudiera ser emulado por candidatos republicanos que al no verse favorecido en las urnas optarían por desconocer los resultados, aunque los expertos acotan que esa es una posibilidad remota y ojalá así sea. Con todo, el trumpismo sigue vivo -ya se vio a Trump haciendo proselitismo a favor de candidatos republicanos como la propia Kari Lake en Arizona, a pesar de que pesan sobre él múltiples acusaciones por corrupción, evasión fiscal, sedición, etcétera. El fin del excepcionalismo estadunidense que Trump le endilgó a Obama -personaje que cada vez más parece una suerte de Gorbachov estadunidense, esto es, más popular fuera que dentro de su país-, cuya presidencia estuvo marcada por un exacerbamiento del supremacismo blanco y por el reconocimiento de que Estados Unidos ya no es la súper potencia que regirá los destinos del mundo ni la única nación indispensable, sino el socio necesario para gestionar la gobernanza global-, ha movido a muchos estadunidenses a favorecer el racismo, la exclusión, el rechazo a la otredad y es uno de los fundamentos de la enorme polarización social que se ha acentuado a lo largo del presente siglo.

Dice Biden con frecuencia, a propósito de la “operación militar especial” de Rusia contra Ucrania que “Putin no puede ganar.” Esta frase encierra un significado más amplio. Dado que Estados Unidos encuentra serias dificultades para ser el modelo a seguir en el mundo con su vapuleada democracia liberal, entonces ha generado un vacío que podría ser llenado por actores que aparezcan como más eficaces para enfrentar los desafíos globales. No parece que Rusia sea quien esté llamado a ocupar la vacante -aunque suspira con ello-, si bien hay otro actor prominente que ha hecho mucho mejor las cosas que Estados Unidos, en lo económico, lo comercial, lo multilateral y la pandemia: se trata de la República Popular China (RP China) cuyo deslumbrante crecimiento -hoy ya muy aletargado- es visto como modelo a seguir en muchas partes del mundo, comenzando por su esfera natural de influencia en el sureste de Asia. Mucho se ha hablado de un Consenso de Beijing en oposición al fallido Consenso de Washington a quien muchos ven -por ejemplo en América Latina- como causante de recesiones y problemas económicos severos en los países donde se le aplicó. Miran a la RP China, en cambio, con algunas dosis de idealismo pero identificando posibles senderos o caminos para salir adelante en un mundo globalizado tan desafiante como el actual. En este sentido, la crisis de la democracia liberal abre las puertas a otros “modelos”, algunos de ellos con tintes autoritarios, que podrían ser los referentes en el mundo de hoy. De ahí que para contrarrestar estos escenarios Joe Biden convocara en diciembre de 2021 a una Cumbre Mundial sobre la Democracia y que el tema de la democracia nuevamente fuera central en la pasada y deslucida Cumbre de las Américas.

En este sentido, el ejercicio cívico de hoy es fundamental para determinar qué tan oxidada está la democracia liberal tras los destrozos de Trump y si la población estadunidense está de acuerdo en preservarla y a sus instituciones. Esto también es importante para un mundo donde los populismos y los gobiernos divisores y polarizadores habían encontrado en Estados Unidos una rara interlocución que le ha hecho el juego a los Erdogans, los Orbans. los Bolsonaros y otros tantos falsos profetas que hablan de más, y se van posicionando -el caso más reciente es Georgia Meloni en Italia- en posiciones de poder con poco oficio político pero alimentados por el desencanto de la población con la democracia liberal deseosa por mejorar sus condiciones de vida.

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